Por: Filiberto Monter Santiago
Nuestro Bautizo nos incorporó a la Iglesia Católica, pero también nos participó en el ministerio profético, por el cual escuchamos la Palabra, aunque también es nuestro deber anunciarla. Hoy en día somos herederos del anuncio de este mensaje que va de boca en boca a través de los siglos.
Así mismo, todos los sacerdotes han recibido un llamado, lo mismo los obispos, cardenales y por supuesto el Papa. Todos ellos han creado estrategias, han innovado la manera de comunicar la palabra de Dios.
Durante los primeros años de la Iglesia, los apóstoles, discípulos y sucesores, fueron pioneros en la comunicación. El ejemplo más logrado fue el del Apóstol Pablo, quien usó todos los medios de comunicación de su época para llevar la Buena Nueva a los pueblos. En los últimos siglos la Iglesia, exageradamente cautelosa, perdió campo en materia de comunicación lo que propinó que se fuera rezagando.
Con el avance tecnológico de nuestros días, la Iglesia ha tenido que actualizarse también en la forma de comunicar la Buena Nueva.
Hoy vemos portales en internet, cuentas de Facebook, Twitter y videos; también a sacerdotes y laicos comprometidos con la Pastoral de la Comunicación.
Somos testigos del avance profesional que va desde un audio hasta una fotografía, de una publicación hasta el uso de una app. El interés de algunos obispos por darle el apoyo que necesitan las diócesis en materia de comunicación; así también, escritos como el de Aparecida y todas las reuniones previas a este encuentro.
También, la primera noticia tuiteada en relación a la elección de un Sumo Pontífice y la audiencia que brindó el Papa Francisco a los más de 6 mil periodistas reunidos en El Vaticano.
En fin, hoy los medios son una herramienta fundamental para la evangelización, sobre todo los virtuales.
Las tecnologías de información y comunicación (TIC) son grandes y valiosos instrumentos para evangelizar el mundo actual.
Las TIC, tales como la internet, los smartphones y las computadoras, han evolucionado no sólo la comunicación sino también el proceso de interacción. El auge de infinidad de formas de comunicación ha invadido nuestro vivir diario, pero ¿por qué no evangelizar a través de estas mismas?
Con las llamadas aplicaciones podemos reforzar nuestra Fe, compartir con católicos alrededor del mundo, orar con aplicaciones interactivas, contribuir a la formación de niños y jóvenes a través de recursos para el catecismo y hasta viajar de forma virtual por Tierra Santa.
Utilizar páginas web, apps, TIC y redes sociales, resulta también algo sencillo y de bajo costo.
Promovamos nuestra Fe, seamos partícipes de esta nueva forma de evangelizar y aún más con la iniciativa de la Iglesia en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

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